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¿Qué podemos
construir sobre ella?

Stablecoins: del dólar digital a la economía real.

Manifiesto, 2026
Una construcción de OpenCard × FlouLabs

Un mensaje de nuestra dirección

Estimados aliados, clientes y amigos:

Durante años, la conversación sobre el dinero digital se hizo la pregunta equivocada. Se preguntó qué era una stablecoin, cuánto valía, si duraría. Era una pregunta de curiosidad, y las preguntas de curiosidad se responden y se archivan.

La pregunta que importa es otra, y llegó cuando la tecnología dejó de ser la noticia: ¿qué podemos construir sobre ella?

Hoy hay US$390.000 millones al año moviéndose en pagos reales con stablecoins. Visa, Mastercard y Stripe no están explorando: compraron infraestructura por miles de millones de dólares. Colombia, Brasil y Estados Unidos ya escribieron las primeras reglas. La conversación técnica terminó. Empieza la conversación de producto.

Y ahí aparece el hecho incómodo que ordena todo este documento: de cada US$100 que se mueven hoy en stablecoins, apenas uno es un pago real. Se puede leer como una decepción. Nosotros lo leemos como el tamaño exacto de lo que falta por construir.

Porque mover valor ya está resuelto. Lo que no está resuelto es la última milla: que ese valor llegue a una cuenta, a una tarjeta, a un comercio de barrio, a la vida de alguien que nunca va a saber —ni le va a importar— qué riel lo trajo hasta ahí.

Los dos llevamos más de veinticinco años en esta industria: en volver utilizable la infraestructura financiera para más de veinte millones de personas, y en conectar bancos con los clientes que el sistema no alcanzaba. No sabemos emitir el token; sabemos lo que pasa después, que es donde el token deja de ser una idea y se vuelve dinero.

Este manifiesto reúne lo que creemos, con la evidencia que lo sostiene y la objeción más fuerte que existe en contra, tomada en serio. Al final está lo que estamos construyendo juntos. No como una conclusión inevitable, sino como nuestra respuesta a la pregunta.

La infraestructura de pagos de América Latina se está reescribiendo ahora mismo. Esta es una invitación a estar entre quienes la escriben.

Con convicción,

Omar Arab — CCO · OpenCard
Rogelio Cardozo — Fundador y CEO · FlouLabs

América Latina no tiene un problema de dinero.
Tiene un problema de rieles.

Durante décadas, mover dólares entre Miami, Bogotá, Ciudad de México y São Paulo dependió de una red de bancos corresponsales diseñada en el siglo pasado: lenta, costosa y opaca.

Una familia que recibe una remesa espera días y cede una porción del envío en comisiones. Una pyme colombiana que factura en dólares a un cliente en Chile enfrenta el mismo cuello de botella que hace veinte años. Un ahorrador argentino que busca protegerse de la devaluación tiene, en la práctica, dos opciones: el dólar físico o la fricción bancaria.

Las stablecoins no resuelven esto porque sean una moda cripto. Lo resuelven porque son, ante todo, infraestructura de liquidación: dólares que se mueven a la velocidad de un mensaje de texto, disponibles 24 horas, sin depender de un corresponsal en Nueva York.

Esta no es una apuesta especulativa. Es una tesis de infraestructura: quien construya el riel de confianza para el dólar digital en América Latina, construye la próxima generación de pagos de la región.

Tres fuerzas convergen al mismo tiempo.
Antes nunca había pasado.

La adopción ya no depende de una sola pieza cayendo en su lugar. Depende de tres, y las tres se están moviendo a la vez.

01 Validación institucional

Visa, Mastercard y Stripe incorporaron liquidación en stablecoins a su infraestructura central. Mastercard adquirió BVNK por US$1.800M y Stripe adquirió Bridge por US$1.100M. Apuestas de infraestructura, no pilotos.

02 Marcos regulatorios madurando

Colombia (Decreto 1297, régimen PSAV), Brasil (Resolución 561 del Banco Central) y Estados Unidos (GENIUS Act) están construyendo, cada uno a su ritmo, las reglas que faltaban para que bancos y fintechs operen sin ambigüedad legal.

03 Escala de mercado

La oferta global pasó de ~US$124.000M a finales de 2023 a más de US$300.000M en 2026: más de 150% de crecimiento en menos de tres años, sostenido incluso durante ciclos bajistas de cripto.

Ninguna de las tres, por sí sola, sería suficiente. Juntas cambian la pregunta de «¿deberíamos explorar stablecoins?» a «¿quién construye la distribución antes que el competidor de al lado?».

Cuatro consultoras. Cuatro ángulos distintos.
Una misma conclusión.

McKinsey mide el volumen real de pagos. BCG mide la brecha entre volumen bruto y economía real. Bain mide el impacto en la banca mayorista. Deloitte mide el riesgo de fuga de depósitos. Ninguna de las cuatro trata ya esto como una curiosidad cripto.

McKinsey & Company

Volumen.

US$390.000M

en pagos reales con stablecoins durante 2025, más del doble que en 2024. De ese total, B2B suma US$226.000M (60% del volumen) y creció 733% interanual. El gasto con tarjetas ligadas a stablecoins llegó a US$4.500M, +673%.

McKinsey × Artemis Analytics, feb. 2026

Boston Consulting Group

Brecha.

del volumen bruto de transacciones corresponde a economía real; el resto es trading, arbitraje y movimientos internos entre wallets. BCG estima entre US$350.000M y US$550.000M en pagos reales durante 2025, +60% interanual.

BCG × Allium Labs, 2025–2026

Bain & Company

Impacto en la banca.

12×

es el crecimiento proyectado para la oferta global hacia 2030. Bain no anticipa que las stablecoins reemplacen la infraestructura bancaria, sino un modelo de «dos rieles, un solo sistema» centrado en FX, colateral y tesorería corporativa.

Bain & Company, «From Hype to Hard Value», abr. 2026

Deloitte

Riesgo de fuga.

US$1 billón

en depósitos bancarios en riesgo de migrar hacia stablecoins de pago. Deloitte identifica tres focos de fuga: capital de trabajo corporativo, saldos transaccionales minoristas y liquidación transfronteriza atrapada en redes nostro/vostro.

Deloitte, «2026 Banking and Capital Markets Outlook»

De cada US$100 que se mueven en stablecoins, apenas uno es un pago real.

Ahí está la oportunidad, no el problema.

McKinsey y BCG coinciden en algo incómodo para el entusiasmo cripto: la enorme mayoría del volumen reportado no es actividad económica real. Y coinciden en algo más importante: esa fracción real está creciendo muy rápido.

~US$35 billones de volumen bruto on-chain durante 2025: trading, arbitraje, transferencias entre wallets y exchanges.

US$390.000M de pagos reales de economía real. ~1% del volumen bruto, pero más del doble que en 2024.

Desglose del uso real (2025)

  • B2B (proveedores, nómina)US$226.000M
  • Remesas y nómina global~US$90.000M
  • Mercados de capital~US$8.000M
  • Tarjetas ligadas a stablecoinsUS$4.500M

Hoy el 60% de ese volumen real se origina en Asia. América Latina todavía no lidera esta fotografía, pero es —junto con África— la región donde BCG identifica la adopción más orgánica: no por especulación financiera, sino por inflación crónica, remesas costosas y exclusión bancaria. Exactamente los tres problemas del punto de partida.

Lo que creemos, y lo que se sigue de ello.

Principio 01. Infraestructura, no especulación

El precio del token no es la noticia: está fijo. La noticia es el riel.

El valor está en la velocidad, el costo y la disponibilidad 24/7 de aquello que lo transporta. La liquidación disponible los siete días de la semana no es una mejora incremental: es la diferencia entre capital atrapado y capital disponible. En Rain, esa sola disponibilidad reduce el capital atrapado del emisor en más de 40%.

Principio 02. La confianza se construye con regulación, no a pesar de ella

Un marco no es un obstáculo. Es la condición para que alguien pueda decir que sí.

El PSAV en Colombia y la Resolución 561 en Brasil son lo que permite que un banco, un tesorero corporativo o un regulador de pensiones se sienten a la mesa. Sin ellos no hay conversación, hay experimento.

Principio 03. El dólar digital no reemplaza al peso. Lo complementa

La conversación correcta no es dolarización. Es interoperabilidad.

Que el usuario final nunca necesite saber en qué riel se movió su dinero antes de llegar a su cuenta en moneda local. El éxito de este principio se mide en cuánto se nota: si el usuario lo percibe, algo se hizo mal.

Principio 04. Mover valor es la parte fácil.
Hacerlo utilizable es el negocio.

Mover valor on-chain está resuelto. Es rápido, es barato y funciona los domingos. Ese problema ya no distingue a nadie: es una capacidad que se compra.

El diferencial competitivo real está donde la tecnología deja de ser tecnología: el cash-in y el cash-out. La red de agentes, billeteras, cuentas y comercios que conectan al usuario de a pie con ese riel. La stablecoin no reemplaza la última milla; la última milla sigue funcionando sobre rieles locales regulados.

Por eso no hace falta reconstruir la red de comercios que ya existe. Hace falta lograr que un saldo en stablecoins se pueda gastar en ella sin que el usuario lo note.

El usuario no quiere recibir una tecnología. Quiere recibir dinero que pueda utilizar.

  1. Stablecoin
  2. Liquidez + FX
  3. Banco / Fintech
  4. Riel local
  5. COP · BRL · MXN · ARS
  6. Persona / Empresa

Principio 05. Los bancos y las fintechs no compiten con las stablecoins. Las distribuyen

El emisor gana escala. El distribuidor gana la relación.

La pregunta estratégica no es «cripto sí o no», sino quién posee la cuenta, el onboarding y la confianza del usuario final. Deloitte calcula hasta US$1 billón en depósitos expuestos a migrar; Bain calcula 12× de crecimiento para quien se mueva primero. Son la misma cifra vista desde los dos lados del balance.

Principio 06. La interoperabilidad es el verdadero premio

No gana el riel más rápido. Gana el que se conecta con todos los demás.

Sistemas como Bre-B en Brasil integrándose con rieles de stablecoin apuntan a un futuro donde los pagos instantáneos domésticos y la liquidación cross-border en dólares conviven en la misma experiencia de usuario. Una sola infraestructura, capaz de servir el flujo institucional de Brasil y la demanda de ahorro de base en Argentina.

Principio 07. No gana la tecnología más sofisticada.
Gana aquella en la que alguien confía su sueldo.

Es el principio que ordena a los otros seis. Toda la infraestructura descrita en este documento existe para producir un solo resultado: que una persona en Barranquilla reciba, guarde y gaste dólares digitales con la misma naturalidad con que hoy usa su billetera móvil.

Esa confianza no se gana con throughput. Se gana con disponibilidad, con reglas claras, con un comercio que acepta el pago a la primera y con una app que se comporta igual el martes que el domingo.

  • 70%

    de los adultos de América Latina tenía cuenta financiera en 2024. Tres de cada diez todavía no la tienen. Banco Mundial, Global Findex 2025

  • 37%

    ya tiene cuenta de dinero móvil, frente a 22% en 2021: el salto de adopción digital más rápido que ha visto la región. Banco Mundial, Global Findex 2025

  • 70 → 86%

    Brasil pasó de 70% a 86% de tenencia de cuentas entre 2017 y 2024, impulsado casi enteramente por Pix.

Para millones de personas en América Latina, la primera cuenta financiera de su vida no tendrá sucursal, no pedirá historial crediticio, y cabrá en un teléfono que ya tienen.

Un manifiesto honesto enfrenta su objeción más fuerte.

El FMI advierte que la adopción de stablecoins en dólares acelera la cryptoización: la migración de ahorros hacia una moneda extranjera que debilita la capacidad de los bancos centrales de gestionar la propia. No es hipotético; el FMI lo describe como un fenómeno en curso, y Moody's señala a América Latina como una de las regiones donde el riesgo se concentra con más fuerza.

01 Transmisión de tasas

Las decisiones del banco central solo alcanzan a la porción de la economía que aún opera en moneda local, y esa porción se encoge.

02 Gestión cambiaria

La demanda de dólares se traslada fuera de los canales oficiales, donde el banco central ya no puede observarla ni gestionarla.

03 Controles de capital

Los tokens en dólares cruzan fronteras sin pasar por la banca doméstica, el punto donde tradicionalmente se aplican los controles.

04 Fondeo bancario

Los depósitos se erosionan a medida que el ahorro migra de la cuenta a la billetera, reduciendo la base que financia el crédito local.

Nuestra respuesta

La objeción, leída completa, refuerza la tesis en lugar de contradecirla. El propio FMI reconoce que esta demanda es racional: donde la inflación local hace irracional ahorrar en moneda propia, un token atado al dólar preserva más valor que la alternativa.

La cryptoización no es la causa del problema. Es el síntoma de un sistema monetario que ya fallaba a sus usuarios antes de que existiera la primera stablecoin. Por eso nuestro principio 03 no propone dolarización: propone interoperabilidad regulada, para que ese ahorro no tenga que huir del sistema financiero local, sino integrarse a él.

Fuentes: FMI, vía Stablecoin Insider, ago. 2026 · Moody's

Una misma infraestructura.
Necesidades radicalmente distintas.

No hay una sola historia latinoamericana de adopción. Hay cinco, cada una empujada por un motor macroeconómico diferente.

Brasil

Escala y B2B

~90% del flujo cripto del país ya corre sobre stablecoins, impulsado por tesorería corporativa y comercio electrónico, no por especulación minorista. US$318.800M de volumen, mayormente institucional.

Argentina y Venezuela

Cobertura inflacionaria

Más de 40% de adopción en población adulta. Las stablecoins son el instrumento de ahorro dolarizado más accesible que existe. No es especulación: es defensa del poder adquisitivo.

Colombia

Remesas y marco regulado

US$13.379M en remesas durante 2025, tercer receptor de la región y el mayor de Sudamérica. El régimen PSAV da a bancos y fintechs un camino de licenciamiento claro para capturar ese flujo dentro del sistema, no fuera de él.

México

Remesas y comercio transfronterizo

US$61.810M en remesas en 2025, el mayor receptor de la región. El corredor EE. UU.–México es a la vez el más grande y el más disputado del mundo para infraestructura de stablecoins.

Chile

Claridad regulatoria como imán institucional

Menor adopción minorista, pero es donde los emisores institucionales prefieren construir primero: la Ley Fintec 21.521 reduce la incertidumbre legal que frena a los jugadores grandes en otros países.

Una infraestructura suficientemente flexible para servir el flujo institucional de Brasil y la demanda de ahorro de base en Argentina es, casi por definición, suficientemente flexible para servir a cualquier mercado del mundo. Por eso la región no es un mercado más: es el laboratorio donde esta tecnología se diseña y se somete a estrés antes de escalar.

Contexto regional

  • US$173.700M

    en remesas recibió América Latina y el Caribe en 2025, récord histórico, +7,3%. BID

  • US$324B

    de volumen en stablecoins en la región durante 2025, +89% interanual. Stablecoin Insider, con datos de Chainalysis

  • 46%

    de todas las compras de cripto en América Latina son stablecoins, no bitcoin ni ether. Bitso, 2025 Crypto Landscape Report

  • US$57.000M

    en flujos B2B con stablecoins proyectados para la región hacia 2030.

FlouCards

Una posibilidad para conectar infraestructura y experiencia.

FlouCards nace de esta misma tesis: llevar la infraestructura de stablecoins hacia una experiencia financiera concreta, sin trasladar su complejidad al usuario final.

  1. Stablecoin
  2. Wallet
  3. Cuenta global
  4. Tarjeta
  5. Pagos locales
  6. Experiencia financiera

La propuesta busca conectar una infraestructura global de valor digital con las capacidades que hacen que ese valor sea realmente utilizable en la economía cotidiana.

Una construcción de OpenCard y FlouLabs.

Porque mover valor
es solo una parte del problema.

La verdadera oportunidad está en hacerlo utilizable.

Para 2031, el usuario final no sabrá —ni le importará— que está usando una stablecoin. Así como hoy nadie piensa en el protocolo que corre detrás de una transferencia con QR, el dólar digital será una capa invisible: la moneda de liquidación detrás de una billetera que se siente, se ve y se usa como cualquier app de pagos local.

Los bancos que hoy tratan esto como un proyecto de innovación aislado, lo tratarán entonces como infraestructura core, o habrán perdido una porción medible de su base de depósitos. Las fintechs que construyan la mejor experiencia de cash-in y cash-out —no la mejor blockchain— serán las que posean al cliente. Y los reguladores que hoy escriben las primeras reglas habrán definido quién lidera la próxima década de pagos en la región.

  • Para bancos

    La pregunta no es si integrar stablecoins, sino con qué socio y bajo qué marco hacerlo antes que la fintech de al lado.

  • Para fintechs

    La ventaja no está en emitir el token. Está en poseer la última milla: el agente, la billetera, la cuenta local.

  • Para reguladores

    Cada mes de ambigüedad es un mes de volumen que migra a rieles informales, fuera de toda supervisión.

  • Para inversionistas

    El valor no está solo en los emisores globales. Está en la capa de distribución regional, que aún no tiene ganador.

OpenCard × FlouLabs

Metodología y fuentes citadas.

Todas las métricas de este manifiesto provienen de fuentes públicas primarias —reportes de consultoría estratégica, bancos multilaterales y agregadores de datos de mercado— citadas en el momento en que se presentan.

Consultoría estratégica

  • McKinsey & Company, «Stablecoins in payments: What the raw transaction numbers miss» (con Artemis Analytics), feb. 2026
  • McKinsey & Company, «Beyond stablecoins: The emerging architecture of on-chain money», may. 2026
  • Boston Consulting Group × Allium Labs, análisis de mercado de stablecoins, 2025–2026
  • Bain & Company, «From Hype to Hard Value: Stablecoin and the Great Rewiring of Wholesale Banking», abr. 2026
  • Deloitte Center for Financial Services, «2026 Banking and Capital Markets Outlook»

Operadores de infraestructura

  • Rain, datos de crecimiento de tarjetas con stablecoins, vía CoinDesk, may. 2026
  • Stripe / Bridge; Visa, anuncios de expansión de tarjetas, 2025–2026
  • Visa, datos de liquidación on-chain en USDC, 2026
  • Mastercard; BVNK, Stablecoin Utility Report 2026
  • Conduit, datos de crecimiento de volumen transfronterizo, 2024–2025

Stablecoin Insider

  • «The Infrastructure Behind Stablecoin Cards», ago. 2026
  • «Do Stablecoins Undermine Monetary Sovereignty?», ago. 2026 (con datos de FMI y Moody's)
  • «The Global Stablecoin Adoption Index», ago. 2026

Datos regionales y de mercado

  • Banco Interamericano de Desarrollo (BID), «Las remesas a América Latina y el Caribe en 2025»
  • Banco Mundial, Global Findex Database 2025
  • DefiLlama, agregados de oferta de stablecoins, 2023–2026
  • Bitso, «2025 Crypto Landscape Report»
  • Standard Chartered, vía Brookings, «Stablecoins can transform the Global South», 2026
  • Chainalysis, volumen regional 2025

Regulación por país

  • Decreto 1297, régimen PSAV — Colombia
  • Ley 14.478 y Resoluciones 519–521 y 561, BCB — Brasil
  • Ley Fintec 21.521, CMF — Chile
  • Ley Fintech de 2018, SAT — México
  • BCRA, registro obligatorio de exchanges 2025 — Argentina
  • SBS/UIF, sandbox BCP — Perú
  • GENIUS Act — Estados Unidos, 2025